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viernes, octubre 10, 2003


Me voy con los bártulos a otra parte. He encontrado un lugar estupendo donde seguir haciendo "esto" (todavía no sé muy bien qué es "esto", aunque sí sé para qué).

jueves, octubre 09, 2003


Según despierto me entero del muchacho al que han asesinado en Bagdag. También leo que el padre ha declarado en RNE que su hijo a muerto "por Dios y por la patria". No sé qué se puede comentar al respecto. Dios y la patria. Me pregunto por qué faltan tantos ideales por los que vivir y sobrevivir, y en cambio aquellos otros por los que pegar un tiro al prójimo, o dejarse matar, nos sobran hasta el punto en que un padre encuentra explicación a una muerte tan absurda. Aunque tal vez, "bien" mirado, es buen recurso para no volverse loco. En fin, como escribió Sabines: "esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón".

Mi protesta: un poema de Gabriel Impaglione.


Acostumbrados como estamos a la punzante
obstinación de las injurias
descreemos aún de nosotros mismos.
Trashumamos el propio círculo del hartazgo.
Si se rompiera la centrífuga!
Aunque despedidos estrellemos los rotos
huesos en el aire!
Conformistas del presagio íntimo,
secretamente esperamos el grito del vecino.
Deberíamos probar el aire en los pulmones,
la sangre en los puños, la fuerza
de la palabra y más, la inmensa y poderosa
fuerza de las manos y las manos y las manos
golpeando esa pared de nosepuede.

miércoles, octubre 08, 2003


Como siempre, me he despertado tarde y apenas tengo tiempo de comer algo y echarme un pitillo antes de salir corriendo. Aún así me ha dado tiempo a actualizar la página de poemas (aunque no la lea ni el tato, me hace ilusión tenerlo ordenadito y al día). Últimamente tengo curiosidad por saber qué ocurrirá el día en que mi ritmo de vida sea "normal". De momento, no he succionado el elixir de ningún cuello inocente. Soy un vampiro bueno, está claro.

Me voy corriendo a trabajar, pero dejo aquí una letra ligeramente pegajosa de Alejandro Filio.


Canción sin luna

Es tarde, ya la mañana está y el sol le busca
detrás de la montaña y sobre el río
no hay luna más ni más amores tiernos,
todo voló con ella y a su nido
mis manos de poeta, mi soledad contigo.

No hay más amor que aquel que se ha marchado,
ni más caricia que la del olvido.

Es tarde, y el viento le recuerda entre las hojas
del roble que pintara con su brillo
con luces de torero luna madre,
de todo lo que sueña y de los grillos
mis manos de poeta, mi soledad contigo.

No hay más amor que aquel que se ha marchado,
ni más caricia que la del olvido.



martes, octubre 07, 2003


El fragmento prometido de José Saramago sobre las frases de efecto:

“Autoritarias, paralizantes, circulares, a veces elípticas, las frases de efecto, también jocosamente llamadas pepitas de oro, son una plaga maligna de las peores que pueden asolar el mundo. Decimos a los confusos, Conócete a ti mismo, como si conocerse a uno mismo no fuese la quinta y más dificultosa operación de las aritméticas humanas, decimos a los abúlicos, Querer es poder, como si las realidades atroces del mundo no se divirtiesen invirtiendo todos los días la posición relativa de los verbos, decimos a los indecisos, Empezar por el principio, como si ese principio fuese la punta siempre visible de un hilo mal enrollado del que basta tirar y seguir tirando para llegar a la otra punta, la del final, y como si en la primera y la segunda, hubiésemos tenido en las manos un hilo liso y continuo del que no ha sido preciso deshacer nudos ni desenredar marañas, cosa imposible en la vida de los ovillos y, si otra frase de efecto es permitida, en los ovillos de la vida. Martha dijo al padre, Empecemos por el principio, y parecía que sólo faltaba que uno y otro se sentaran delante del tablero para modelar muñecos con unos dedos súbitamente ágiles y exactos, con la antigua habilidad recuperada de una larga letargia. Puro engaño de inocentes y desprevenidos, el principio nunca ha sido la punta nítida y precisa de un hilo, el principio es un proceso lentísimo, demorado, que exige tiempo y paciencia para percibir en qué dirección quiere ir, que tantea el camino como un ciego, el principio es sólo el principio, lo hecho vale tanto como nada (…)”.

José Saramago, La caverna.



lunes, octubre 06, 2003


Estimado Dr. B.

Últimamente me encuentro muy confundido. Hace un par de días, mientras me dedicaba a maltratar mi hígado en los excesos de la noche, tuve una breve charla con un amigo que me dejó muy intranquilo. Mi amigo -amigo del alma, casi hermano, se puede decir- me conminó a intercambiar fluidos con una fémina antes de que terminara la noche, para variar el estado apático en el que me encontraba, que no era sino la tranquilidad del que no tiene más que lo que quiere. Mi respuesta a la sugerencia fue un: "no, no me apetece, así estoy bien". Parece ser que estas palabras no resultaron del todo adecuadas porque la sugerencia se reiteró a lo largo de la noche, como si mi contestación careciera completamente de credibilidad o servidor fuera ignorante del alcance de su significado. Yo sé que mi amigo es una persona inteligente y sensible, lo cual en este contexto me confunde aún más. He de añadir que nos acompañaba un amigo de mi amigo, que sí se mostraba más radical.

En consecuencia, estos días he estado pensando en la cosificación de las personas -la mujer, en mi caso- para procurarse placer personal. Independientemente de la actitud de la afectada, es necesario realizar cierta despersonalización para usar a una mujer como una vagina con piernas y resto de equipo incorporado. En dichas circunstancias sería lo mismo que fuera muda y ciega, salvo para animar con palabras lascivas el acto sexual, claro; la praxis no variaría en absoluto. Estoy convencido de que la capacidad para llevar a cabo todo el proceso de cortejo, polvo y sitehevistonomeacuerdo, se aprende y asimila con la práctica. Pero me pregunto si no existe una predisposición para realizarlo de la cual no estamos dotados algunos.

No quiero que lo que le cuento parezca una crítica cargada de prejuicios puritanos. Nada más lejos de la realidad. Lo que ocurre es que me despierta curiosidad el fenómeno, al igual que también me extrañó la reacción de mi amigo a mi respuesta. Aunque por otro lado sí es desagradable, o cuando menos incómodo, que los compañeros de farra te observen como a un bicho raro, o saquen sus propias conclusiones acerca de que uno esté sufriendo una posible depresión. Y lo que es peor, no poder seguir el juego en equipo que forma parte del ligue en grupos. En fin, un desastre...

De forma, Dr. B., que he decidido no salir a la noche de excesos en una buena temporada, quedarme en casita, colocar música apropiada en los altavoces, prepararme una copa a mi gusto y así disfrutar de mi tranquilidad, un buen libro, una agradable charla internetera... A mi aire.

sábado, octubre 04, 2003


Hoy parece que va a ser un buen día. Amanecí con una noticia estupenda: una persona a la que quiero muchísimo, se ha licenciado por fin. Una licenciatura no es más que un trámite de paso, la mayor parte de las veces. Pero en este caso es todo un triunfo contra las circunstancias adversas. Y es que ya se sabe: "el universo conspira..."

Para ella, este poema, todavía calentito:


Tengo una enorme alegría por ti
cuando tus manos hacen como quisieran las mías
y construyen vientos y espejos y plazas soleadas
con grupos de niños que disfrutan y cantan.
(El reloj de la catedral anuncia tu comienzo hoy)
Ebrio de tus victorias, encuentros y despedidas,
voy observando cómo rearmas jardines entre el polvo
de las ruinas.

Tengo una enorme alegría contigo
cuando el triunfo te sorprende con el café y los bostezos,
despidiendo la madrugada.


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